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Escrito por Yango | Peru| 15/10/2024
Actualización | 18/03/2025

Tiempo de lectura: min

¿Por qué se sobrecalienta mi auto? Causas más comunes y cómo solucionarlas

Cuando un auto se sobrecalienta, el problema casi nunca aparece “de repente”. Casi siempre, esto pasa porque el sistema de enfriamiento saca la mano o se nos pasó algún mantenimiento preventivo. Ten en cuenta que el motor trabaja a temperaturas extremas y necesita que todas sus piezas estén al 100% para no recalentarse. Si un solo componente falla, el ciclo térmico se rompe y el calor empieza a acumularse de forma peligrosa, pudiendo fundir empaques o deformar la culata.

Nivel bajo de refrigerante o fugas

Casi siempre, el motor se calienta porque le falta refrigerante. Piensa en este líquido como el "mensajero" que transporta el calor desde el bloque del motor hacia el radiador para ser disipado. Sin la cantidad suficiente de este fluido, el calor queda atrapado en los cilindros.

Las fugas pueden ser externas, dejando manchas visibles de color verde, rosa o naranja bajo el auto, o internas, lo cual es más grave. Con el tiempo, las mangueras se tuestan y se agrietan, los depósitos de plástico no aguantan la presión y las abrazaderas terminan cediendo. Si te toca rellenar el líquido cada semana, no lo dejes pasar: tienes una fuga. Lo mejor es arreglarla de una vez antes de que el motor se lleve un golpe irreversible.

Radiador sucio o deteriorado

El radiador es el intercambiador de calor principal. Con el tiempo, sus delgadas rejillas de aluminio pueden llenarse de insectos, barro o restos de aceite por fuera, bloqueando el paso del aire. Por dentro, el panorama puede ser peor: si se usa agua de grifo en lugar de refrigerante, el óxido y los depósitos minerales crean una "costra" que obstruye los conductos internos.

Un radiador obstruido hace que la temperatura suba especialmente en situaciones de tráfico pesado o subidas, donde el flujo de aire natural es menor. Una limpieza profesional (baqueteo) o el reemplazo de la unidad son las únicas formas de garantizar que el motor respire correctamente de nuevo.

Fallo del termostato

El termostato es básicamente el portero del motor: él decide cuándo dejar pasar el refrigerante hacia el radiador. Si se queda trabado y no abre, el líquido se queda encerrado en el motor y se calienta sin control. Es como tener el aire acondicionado a toda potencia pero con las ventanas y las rejillas selladas; el frío nunca llega a donde se necesita.

Este fallo es crítico porque la temperatura sube de forma lineal y constante desde que enciendes el auto. Si notas que la aguja sube a la zona roja en apenas 5 o 10 minutos de conducción suave, es muy probable que el termostato haya llegado al fin de su vida útil.

Ventilador del radiador que no entra en funcionamiento

Cuando vas rápido, el mismo aire que pega de frente hace todo el trabajo de enfriar el radiador. El problema es cuando te quedas atrapado en un semáforo o en pleno tráfico; ahí ya no hay viento, y todo depende de que el ventilador eléctrico arranque a tiempo. Si ese ventilador falla, el motor no tiene cómo 'respirar'. Si este no se activa, el refrigerante hirviendo se queda estancado en el radiador sin enfriarse.

Las causas suelen ser eléctricas: un fusible quemado, un relé defectuoso o el sensor de temperatura (termoswitch) que no envía la señal de encendido. Si notas que tu auto se calienta solo cuando estás parado, pero se enfría al empezar a avanzar, el ventilador es el culpable principal.

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Bomba de agua en mal estado

La bomba de agua es el corazón del sistema; su función es hacer circular el líquido a presión. Si las aspas internas de la bomba se erosionan o el eje se rompe, el líquido se queda quieto. Un refrigerante estancado se convierte en vapor en cuestión de segundos debido al calor de la combustión.

A menudo, la bomba avisa antes de fallar por completo mediante ruidos chillones provenientes de las correas o pequeñas gotas de refrigerante que caen justo debajo de la zona de distribución. No ignores estos ruidos, ya que una bomba de agua bloqueada puede romper la correa de distribución y destruir el motor por completo.

Condiciones de manejo exigentes

A veces, el sistema no tiene un daño físico, sino que simplemente es superado por la exigencia. Cosas como subir pendientes muy empinadas con el aire a tope, ir con el auto cargadísimo o manejar bajo un sol de más de 40°C, llevan al sistema al límite. Es básicamente pedirle al motor que haga un esfuerzo extremo, y a veces el sistema de enfriamiento simplemente no da abasto con tanto calor.

En estas situaciones, es recomendable apagar el aire acondicionado y, si es necesario, encender la calefacción al máximo. Aunque sea incómodo para los pasajeros, esto ayuda a extraer calor del motor hacia la cabina, actuando como un radiador de emergencia.

Qué hacer si la temperatura ya está subiendo

Lo primero es mantener la calma y buscar un lugar seguro para detenerse. Apaga el motor inmediatamente pero mantén el switch en posición de "encendido" (sin arrancar) para que los ventiladores sigan trabajando si es posible. Nunca, bajo ninguna circunstancia, abras la tapa del radiador mientras el motor esté caliente. El líquido está bajo presión y saldrá disparado como vapor hirviendo, causando quemaduras de tercer grado.

Espera al menos 30 o 40 minutos antes de revisar niveles. Si decides añadir líquido, hazlo con el motor encendido y muy lentamente para evitar un choque térmico que agriete el bloque del motor.

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